Spanish Hymn C-D

Calma mi alma


Calma mi alma contigo está el Señor. Soporta con paciencia tu dolor;
deja al Señor que hable y te provea en cada prueba Él te será fiel.
Calma mi alma tu amigo eterno es; te guiará a un lugar feliz


Calma mi alma que Dios te guiará en el futuro como en el ayer;
bella esperanza no debes perder, todo misterio al fin claro será.
Calma mi alma las olas y los vientos Él rige con su voz y su poder.


Calma mi alma la hora está llegando de estar por siempre al lado del Señor;
cesa el dolor las penas ya se alejan y Cristo reina con su gran poder.
Calma mi alma ya todo está en paz; oh que gran gozo es vernos al final.

 


Cariñoso Salvador


Cariñoso Salvador, huyo de la tempestad
a tu seno protector, fiándome de tu bondad.
Sálvame, Señor Jesús, de las olas, del turbión;
hasta el puerto de salud guía tú mi embarcación.


Otro asilo aquí no hay, indefenso acudo a ti;
mi necesidad me trae, porque mi peligro vi.
Solamente en ti, Señor, hallo paz, consuelo y luz;
vengo lleno de temor a los pies de mi Jesús.


Cristo, encuentro en ti poder, y no necesito más;
me levantas, al caer; débil, ánimo me das.
Al enfermo das salud, vista das al que no ve.
Con amor y gratitud tu bondad ensalzaré

 


Castillo fuerte es nuestro Dios


1. Castillo fuerte es nuestro Dios; defensa y buen escudo.
Con su poder nos librará en este trance agudo.
Con furia y con afán acósanos Satán.
Por armas deja ver astucia y gran
poder; cual él no hay en la tierra.


2.Luchar aquí sin el Señor, cuán vano hubiera sido.
Mas por nosotros pugnará de Dios el Escogido.
¿Sabéis quién es? Jesús, el que venció en la cruz;
Señor de Sebaoth, omnipotente Dios, él triunfa en la batalla.


3.Aun cuando estén demonios mil prontos a devorarnos,
no temeremos, porque Dios vendrá a defendernos.
Que muestre su vigor Satán, y su furor;
dañarnos no podrá, pues condenado
está por la Palabra santa.


4. Sin destruir la dejará, aunque mal de su grado:
es la Palabra del Señor que lucha a nuestro lado.
Si llevan con furor los bienes, vida, honor,
no habremos de temer; todo ha de
perecer, de Dios el reino queda.