Solo Excelso Amor Divino
Solo excelso, amor divino, Gozo, ven del cielo a nos;
Fija en nos tu hogar humilde, De fe danos rico don.
Cristo, tú eres compasivo; Puro y abundante amor,
Con tu salvación visita Al contrito corazón.
Que tu Espíritu aliente Todo pecho en su penar;
Que en ti seamos ingeridos Pudiendo el descanso hallar.
Ven, ¡oh Altísimo! a librarnos; Haznos tu valor tomar;
Tu venida apresta, y nunca Tu mansión dejemos más.
Cumple ahora tu promesa Danos purificación;
En ti bien asegurados Veamos plena salvación.
Llévanos de gloria en gloria A la celestial mansión;
Y ante ti allí postrados Te rindamos devoción.
Su Amor Me Levantó
Lejos de mi dulce hogar, vagaba yo sin Dios,
A través de tierra y mar, sin esperanza y paz;
Mas el tierno Salvador, viendome en aflicción,
Por su infinito amor me levantó.
Coro:
Su grande amor, me levantó,
De densa obscuridad me libertó;
Su grande amor, me levantó,
De densa oscuridad me libertó.
Todo entrego a mi Jesús, siempre le seguiré;
He tomado ya la cruz y el mundo atrás dejé.
Tan excelso y grande amor requiere la canción.
Y el servicio fiel de cada corazón.
Ven a él, ¡oh! Pecador, no te rechazará;
Con ternura el buen Pastor hoy te recibirá;
Tus pecados borrará, gozo tendrás sin par,
Gracia y fuerza te dará para triunfar.
Suenen Dulces Himnos
Suenen dulces himnos, gratos al señor
Oiganse en concierto universal,
Desde el alto cielo baja el salvador
Para beneficio del mortal
Coro
Gloria, gloria sea a nuestro dios
Gloria, si cantemos a una voz,
Y el cantar de gloria que se oyó en belén,
Sea nuestro cántico también.
Salte de alegría lleno el corazón,
La abatida y pobre humanidad.
Dios se compadece viendo su aflicción
Y le muestra buena voluntad
Surja en nuestras almas noble gratitud
Hacia el que nos brinda redención,
A jesús el cristo, que nos da salud,
Tributemos nuestra adoración.
Lata en nuestros pechos noble gratitud
hacia quien nos brinda redención;
y a Jesús el Cristo, que nos da salud,
tributemos nuestra adoración.